Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo se…
En el quinientos seis
y en el dos mil también!
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor..!
Ignorante, sabio, chorro,
generoso o estafador!
Todo es igual! Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón…
Que falta de respeto,
que atropello a la razón!
Cualquiera es un señor!
Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y «La Mignon,»
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martin…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
contra un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!
El que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale no más! Dale que va!
Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
No pienses mas,
sentate a un lao.
Que a nadie importa
si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y día, como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o está fuera de la ley.

Enrique Santos Discépolo (1934)


Más sobre… DISCÉPOLO

Enrique Santos Discépolo (1901 – 1951). Dramaturgo, director de cine, actor y compositor de tangos argentino. Tuvo una infancia marcada por la temprana muerte de sus padres, pasando a vivir con sus tíos y, poco más tarde, con su hermano mayor, Armando (reconocido autor teatral). La docencia fue su vocación, frustrada por el devenir  de circunstancias personales y las posibilidades que le ofrecían las expresiones culturales y artísticas que se atrevió a cultivar.

En 1950, su amistad con Evita Perón le llevó a comprometerse con la corriente peronista, protagonizando noches de radio con evidente carácter propagandístico. La vehemencia e ironía daban forma a ¿A mí me lo vas a contar?,  programa que se apoyaba en el diálogo con Mordisquito, una representación onírica de la oposición al sistema. El conjunto de los textos que viajaron por las ondas, de riqueza literaria indiscutible, se puede consultar en este enlace: Mordisquito.

Su muerte, como la de otros ilustres artistas, estuvo envuelta de misterio, tanto por la posible causa como por el hecho de que su cadáver solo fuera accesible para Tania, su compañera sentimental, y Osvaldo Miranda, actor y amigo íntimo de Enrique. El imaginario popular prefiere recordar que murió de tristeza, curiosamente el mismo sentimiento que dio vida a muchas de sus obras.

 


Nuestr@ colaborador/a opina…

Francisco José Simón, profesor de Sistemas y aplicaciones informáticas del IES Medina Azahara y administrador  de este blog:

«Discépolo revolucionó el Tango al incorporar el lirismo y el compromiso social a partes iguales. En Cambalache retrata con lucidez patente, incluso profética, pinceladas de lunfardo e iconografía popular, la situación social y política de una Argentina que vuelve a manotear en los mismos errores generación tras generación (prueba evidente es la actual situación del país). Se han publicado diversos estudios sobre esta letra (aquí podéis consultar uno de ellos) y ha sido interpretada por conocidos cantantes, incluso ajenos al género (Carlos Gardel, Julio Sosa, Roberto Goyeneche y Andrés Calamaro, en Argentina o Julio Iglesias y Joan Manuel Serrat, en España).«.

De entre las versiones mencionadas, os proponemos la de Roberto Goyeneche «Polaco», por su interpretación arrastrada y profundidad en la voz.

CAMBALACHE

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