Una vieja leyenda budista habla de un niño que tenía mal genio. Su padre, un viejo sabio, le dio un saco lleno de clavos y le dijo que cada vez que perdiese la paciencia debería clavar un clavo detrás de la puerta. El primer día el niño clavó 37 clavos. A medida que aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos.

Con el tiempo descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó un momento en que pudo controlar su carácter durante todo un día. Tras

informar a su padre, este le sugirió que quitase un clavo cada día que lograse controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que ya no había más clavos detrás de la puerta. Su sabio padre lo tomó de la mano, lo llevó hasta la puerta y le dijo:

–Hijo mío, veo que has trabajado duro, pero mira todos estos agujeros en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que pierdes la cabeza y sientes rabia, dejas cicatrices exactamente igual que las que ves aquí. Tú puedes insultar a alguien y retirar el insulto pero, dependiendo de la manera en que hables, puedes ser devastador y hacer que la cicatriz sea para siempre. Una ofensa verbal puede ser tan dañina como una ofensa física.


Más sobre… BUDISMO

El budismo fue fundado en la India en el siglo VI a. C. por Buda Gautama, desde donde se extendió por Asia y ha ido evolucionando hasta adquirir una gran diversidad de escuelas y prácticas. Es una doctrina filosófica y espiritual que comprende una variedad de tradiciones, creencias y prácticas. Por número de adeptos (500 millones, un 7 % de la población mundial) es la cuarta religión del mundo. En pocas palabras, el budismo contempla el estudio de las Escrituras budistas, observar los principios morales, renunciar a lo material, la práctica de la meditación, cultivar la sabiduría, la bondad y la compasión.


Nuestr@ colaborador/a opina…

Gloria García, profesora recién jubilada del IES Medina Azahara y anterior administradora de este blog:

«Esta leyenda budista –si es que en realidad lo es– nos invita a reflexionar sobre la importancia del autodominio, de no dejarse llevar por los impulsos sin antes haber reflexionado. En mi opinión, es una práctica que debería fomentarse entre los jóvenes, tanto por parte de las familias como en los centros de enseñanza, porque puede ser muy útil en el futuro.

La mayor parte de las leyendas budistas son simples historias con un fin didáctico y moralizante, como la que incluimos a continuación.»

UNA LEYENDA BUDISTA

2 pensamientos en “UNA LEYENDA BUDISTA

  • 3 octubre, 2018 a las 4:50 pm
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    Muy mejorado el blog. Gracias por continuar con él, Curro. Ahora, esperamos los nuevos textos. Os deseo una feliz andadura.

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  • 3 octubre, 2018 a las 7:55 pm
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    ¡Qué curioso! Es el mismo texto que le he puesto a mis alumnos de 2 de ESO en la prueba inicial. Me encanta esa leyenda. Gracias,

    Responder

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